miércoles, 7 de enero de 2009

Exigua redención

Hay un ventilador a mi lado que hace que el aire me golpee casi como una pequeña bofetada. Silencio en la noche, “ya todo está en calma”, la ciudad duerme con un sueño de bebé, con la inocencia de un cachorrito, con la serenidad de la meditación bien ejercitada.
Hay alguien que duerme a mi lado, que tiene los ojos cerrados pero la mente despierta, expectante de mi cercanía, de una compañía que no es tal.
No sé porqué a veces resuelvo estar tan solo habiendo personas a mi alrededor. Tampoco sé porqué eso me hace sentir mal. Me veo como a un niño correteando por planetas desolados, por estrellas solitarias, por nebulosas sin un ápice de vida… sin embargo, hay alguien que me espera, que odia cada letra que tecleo, cada instante de incomunicación, cada olvido pequeño.
No te pedí nada. No quiero sentirme mal también hoy. Me encantaba estar solo y vos decidiste acompañarme. No te fui a buscar. Que te ame no es una excusa, que me ames tampoco. ¿Por qué todo este micro universo es tan complicado? Mi cobardía a la orden del día, mi pobre temor añejo y gastado.
No gano nada extrañando lo que era para lamentar lo que soy. Tampoco sirve imaginar lo que seré con vos, lo que sería sin vos…
El aire del ventilador, que está en su máximo nivel, y una almohada ocultan sollozos mal contenidos que se me van clavando como pequeñas agujas envenenadas. Con el corazón embargado por la culpa camino apresurado hacia el lecho esperando perdonarme, sentirme menos imbécil.

3 comentarios:

mario skan dijo...

Es un texto muy bello Morgan, con freses cortas pero mucho recorrido. Nos vemos para otra película.

saludos

Mystica dijo...

Qué desencuentro, Morgan, desear estar solo cuando uno está acompañado, compañías que no son tales, soledades que duelen.
Creo que la clave está en aquello de la cobardía de que hablás, me parece que hay que ser lo suficientemente valiente como para expresar el deseo de estar solo o de estar con el otro en cada momento, independientemente de compartir o no el mismo lugar físico. A mi me sirve, a veces, estar con mi pareja juntos pero cada uno disfrutando de sus propias actividades, respetándolas, permaneciendo de algún modo solos, para luego reencontrarnos.
Un beso.

Morgan dijo...

Mariano: mil gracias. Nos vemos cuando quieras. Abrazo.
Cordelia: a veces cuesta tanto el diálogo... otras no quiero hablar por temor a lastimar a la otra persona. Mil gracias por leerme. Besito.