Como un angelito
-bueno, che, ¿te vas a dormir o no?-
-bueno, es que no me viene el sueño.-
Una tos.
Otra tos.
-se despertó Lucía…-
-si, ya sé que se despertó Lucía, ¿te podés levantar vos, que a mí me duele la cabeza?-
-¿Y desde cuándo te duele la cabeza? Si hasta hace un rato estabas lo más bien…-
-Desde que estábamos cenando. Te lo dije, pero vos nunca me escuchás.-
-Si, yo te escucho. Todo bien, yo voy y la hamaco un poquito, pero vos no me mientas más…-
-¡¡Pero si me duele la cabeza!! ¿Sabés qué? Voy a ir yo, porque a vos no se te puede pedir ni un favor.-
-Sí, se me puede pedir un favor, lo que me jode es que me mientas… No, dejá, que voy yo.-
-No, ahora voy yo, así te dejás de decirme mentirosa.-
-Yo nunca te dije mentirosa, lo único que te dije es que vos “a veces” me decís mentiritas, nada más… Bueno, está bien, andá vos, así puedo dormir un poco, que no doy más de sueño.-
-Y… también, con todo lo que te tomaste…-
-Bue… así que ahora soy un borracho perdido…-
-Yo diría encontrado, encima siempre soy yo la que te encuentra. Mirá, voy a ir a hamacar a Lucía porque sino nunca se va a dormir. Que descanses querido, gracias por ayudarme cuando me duele la cabeza…-
-bueno, carajo, si vas a ir, andá, porque la nena hace media hora que llora, y vos ahí, boludeado.-
-Vos a mí no me vas a venir a decir si tengo que ir o no, porque vos no sos nadie para…-
-zzzz zzzz zzzz zzzz –
-Ah, ¿encima te hacés bien el dormidito? ¿Pero sabés qué? Andate bien, pero bien a la mierda.-
-zzzz zzzz zzzz zzzz-
Silencio de bronca.
Pasos que se dirigen a la habitación de Lucía.
Lucía ya no llora. Golpes de palmitas en la espalda de la beba. Así unos diez o quince minutos.
Pasos que se acercan. Una vos apenada y triste que le dice
-¿porqué te encanta hacerme enojar? ¿No es mejor andar bien, sin pelear? No sé, parece que te gustara eso. Si, hacete el dormido, que te sale re bien. Cuando vos necesites a alguien, ahí voy a ser yo la que se haga la dormida.-
-Puta, loco, ¿me podés dejar dormir de una buena vez?-
-¿Viste que no estabas dormido? Sos patético como actor.-
-¡Estaba dormido, pero vos, con tus quejas y tu excelente papel de víctima, me despertaste!-
-Si, siempre soy yo la culpable de todo.-
Tos.
Otra tos.
-Bueno, che, ahora andá vos, yo fui recién.-
-Bueeeeno, la puta madre, carajo.-
-¿Encima se enoja? ¿Encima “él señor” tiene razón?-
Pasos que van a la habitación de Lucía.
La beba se vuelve a dormir, luego de muchísimo tiempo de golpecitos en la espalda y de una hamacada que casi duermen al hombre. El sueño se apodera de la niña y nuestro protagonista se dispone a dormir.
Suena la puerta de calle. La vos aquí se hace mucho más baja.
-Pablo, la puerta.-
-Si, ya sé que es la puerta.-
-¡¡Y levantate!!
Nuestro protagonista, de ahora en más, Pablo, camina hacia la puerta haciendo muy poco ruido. Hay dos muchachos que dialogan nerviosos mientras fuerzan la cerradura. Pablo dice en vos alta pero con mucho temor:
-¿¿Quién anda ahí??-
Los muchachos dejan lo que estaban haciendo y caminan rápidamente hacia cualquier lado, siempre juntos. Pablo vuelve a su cama y, le cuenta todo a Carla (su señora). La resaca hace mucho que quedó en el olvido. Llaman a la policía. Después de unos quince minutos, hace su aparición la fuerza pública.
-Buenas noches-
-Buenas noches, señor. ¿A qué se debe su llamada?
-Intentaron robarme.-
-¿no le robaron nada?-
-No…-
-¿Y qué quiere que hagamos?-
-Yo quería hacer la denuncia.-
-¿La denuncia de qué? No le robaron nada…-
-¿o sea que tengo que esperar a que me roben algo para hacer la denuncia?-
-Señor, no me falte el respeto.-
-Usted no me falte el respeto, es ilógico eso.-
-Aparte, para hacer la denuncia, tiene que saber el nombre de la persona que le vino robar, y eso…-
-¿O sea que, cuando me estén roban les tengo que preguntar cómo se llaman?-
-¿El señor se cree gracioso? Me parece que nos va a tener que acompañar-
-¿Qué, me está amenazando? Si me quiere llevar, lléveme, pero no me amenace.-
Pablo tiene frío. A su lado hay otro hombre, que no conoce y que lo mira con desconfianza, pero también con altanería. Parece que lleva varios ingresos a la seccional, no como nuestro protagonista, quien hace su primera visita a este lúgubre y poco estimulante lugar.
Recién podrá salir mañana, eso sí, a primera hora.
Ah, me olvidaba. Ahí tampoco pudo dormir.
Reescrituras
Hace 7 años
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